Haciendo senderismo en los Pirineos, te das cuenta rápidamente de que el paisaje no es lo único que cambia de valle en valle. Los idiomas cambian. La comida es diferente. Incluso el ambiente en los refugios de montaña se siente distinto. Cruza un solo paso y puedes encontrarte en un lugar que parece culturalmente a mundos de distancia de donde empezaste esa mañana.
Esto no es una coincidencia. Los Pirineos no son una región cultural única, sino un mosaico formado por la aislamiento, las fronteras y siglos de vida en la montaña. Cuando haces senderismo en los Pirineos, no solo estás cruzando montañas, estás cruzando culturas.