Los Pirineos no se sienten salvajes de una manera obvia. No impresionan con una verticalidad dramática como algunas partes de los Alpes. En cambio, su salvajismo se revela lentamente. Un silbido en la hierba. Una sombra moviéndose alto a lo largo de una cresta. Una flor creciendo donde casi nada más puede sobrevivir.
Lo que hace que los Pirineos sean notables no es solo las especies que viven aquí, sino la manera en que la altitud, el clima y la geología se combinan para crear uno de los ecosistemas montañosos más complejos de Europa occidental. Si quieres experimentar este cambio de los bosques de los valles a los altos pasos de primera mano, Hacer trekking en los Pirineos es una de las mejores maneras de moverse a pie por mundos ecológicos enteros.