Los Dolomitas no son solo un mundo de acantilados dramáticos y praderas alpinas, también son un cruce de culturas, donde Europa Central se encuentra con el Mediterráneo. Ya sea que estés haciendo senderismo por los Dolomitas en rutas altas o paseando entre pueblos en los valles, te mueves a través de un paisaje moldeado tanto por las personas como por la roca. Aquí la vida está marcada por dos herencias distintas: las tradiciones germano-hablantes del Tirol del Sur y la antigua cultura ladina, cada una con su propio idioma, costumbres y profunda conexión con las montañas.
Esta superposición cultural es el resultado de siglos de fronteras cambiantes, rutas comerciales a través de pasos alpinos y comunidades que aprendieron a sobrevivir y prosperar en un entorno montañoso exigente. Los Dolomitas son reconocidos no solo como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por sus paisajes, sino también como una región donde las tradiciones vivas están profundamente arraigadas en la vida cotidiana y se revelan paso a paso a lo largo de los senderos.