El Mal Agudo de Montaña (MAM), o mal de altura agudo, es un trastorno de salud que se produce cuando una persona se expone demasiado rápido a niveles bajos de oxígeno a grandes altitudes. El MAM es una afección grave y, como su nombre indica, aguda. Debe tratarse inmediatamente, ya que es potencialmente mortal. La mayoría de las personas experimentan síntomas leves de mal de altura. Es importante reconocer estos síntomas y actuar antes de que se agraven. A continuación, describimos las distintas formas de MAM y cómo reducir el riesgo de padecerlo.
Síntomas del AMS
Es esencial saber reconocer el mal de altura. Puedes experimentar los siguientes síntomas debido al rápido aumento de altitud: dolor de cabeza, falta de apetito, problemas respiratorios, insomnio, náuseas y vómitos. La intensidad y gravedad de estos síntomas puede aumentar con la altitud, y una sensación general de fatiga te quitará todo el disfrute. Esto puede agravarse aún más y convertirse en una de estas afecciones potencialmente mortales.
Aumento de la altitud.
Edema Pulmonar de Gran Altitud (EPEA): el EPEA, o edema pulmonar, es una afección en la que se acumula líquido en los pulmones, dificultando la respiración. Los síntomas pueden incluir dificultad para respirar, tos persistente, presión en el pecho y aumento de la frecuencia cardiaca. Puede ser una afección potencialmente mortal y requiere el descenso inmediato a altitudes más bajas y, en casos graves, tratamiento médico.
Educación de alta montaña.
Edema Cerebral de Gran Altitud (ECAA): el ECAA, en holandés edema cerebral, es una afección más grave en la que se acumula líquido en el cerebro. Los síntomas pueden incluir dolor de cabeza intenso, confusión, pérdida de coordinación y alteración del estado mental. El HACE también es una urgencia médica y requiere descenso y atención médica inmediatos.
A continuación se indican 7 formas de minimizar el riesgo de HACE: